¿Es legal trabajar con protusión discal?

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La legalidad de trabajar con protusión discal en España depende de varios factores. Aunque la protrusión discal por sí misma no se considera automáticamente una discapacidad, puede resultar en limitaciones significativas y persistentes que podrían llevar a una incapacidad laboral permanente en algunos casos.

No obstante, cada situación es única y se debe evaluar individualmente. La consideración de la incapacidad laboral depende de cómo la protrusión discal afecta la capacidad del individuo para realizar sus actividades diarias y laborales. No está clasificada específicamente como una enfermedad laboral, pero si se puede demostrar que la condición proviene directamente de la actividad laboral, puede ser reconocida judicialmente en ciertos casos, especialmente en trabajos físicamente exigentes.

¿Qué es una protrusión discal?

La protrusión discal, también conocida como abombamiento discal, se define como el desplazamiento del disco gelatinoso ubicado entre las vértebras hacia la médula espinal. Este fenómeno ejerce presión sobre los nervios y ocasiona síntomas como dolor, malestar e interferencia con el movimiento fluido. En particular, esta afección se caracteriza por la ruptura parcial de las fibras internas del disco intervertebral, lo que impulsa este desplazamiento a través de la fisura del núcleo pulposo.

Además, la protrusión discal representa una etapa inicial en el desarrollo de una hernia discal, siendo una de las lesiones discales más comúnmente diagnosticadas. Este deterioro de la columna vertebral puede estar relacionado con afecciones de desgaste en esta región, y se manifiesta como daño en el disco que provoca su prominencia, resultando en dolor y malestar.

Tratamiento de protrusión discal

Para el tratamiento de la protusión discal y en casos de degeneración en una hernia discal, se recomienda un enfoque conservador. Esto incluye la toma de antiinflamatorios o analgésicos y cambios en los hábitos de vida, como realizar ejercicio físico para fortalecer los músculos de la espalda y abdominales, perder peso, y mantener una correcta posición postural. Además, se aconseja el uso de ortesis para aliviar el dolor y mejorar la posición postural, como las fajas sacrolumbares que proporcionan compresión y un efecto analgésico en las vértebras.

Por último, si tenemos que trabajar con protusión discal, es esencial fomentar medidas preventivas en el lugar de trabajo para minimizar los riesgos y mejorar la calidad de vida de los trabajadores, como usar una postura ergonómica y recibir capacitación adecuada para levantar objetos pesados, así como realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento muscular regularmente.

¿Se dice protrusión o protusión discal?

La forma correcta de escribir el término relacionado con el desplazamiento hacia delante es “protrusión“. Este término proviene directamente del latín “protrusio, protrusionis“, manteniendo su significado original. Las variantes “protusión” y “protución” son incorrectas en el idioma español, y su uso debería evitarse para mantener la precisión y evitar confusiones en la comunicación escrita.

A pesar de que “protusión” es un término que se ha utilizado con frecuencia, no se encuentra en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), lo cual resalta la importancia de adherirse a las normas ortográficas y gramaticales establecidas.

¿Puedo trabajar con protusión discal?

Trabajar con protusión discal requiere un enfoque cuidadoso y adaptado a la gravedad y las limitaciones específicas de la afección. La protusión discal es una condición común en la que el núcleo del disco intervertebral se abomba hacia afuera, generando dolor y limitación de movimientos.

Esta afección es más frecuente en personas que realizan trabajos que implican levantamiento de objetos pesados, posturas incómodas y movimientos repetitivos, y se agrava con la falta de actividad física y una mala postura, particularmente en aquellos que pasan largas horas sentadas frente a un ordenador.

Si la protusión discal impide trabajar, es posible solicitar una baja laboral. La duración de esta baja varía según la gravedad de la afección y la capacidad de recuperación de la persona. En general, el subsidio por incapacidad se otorga por un máximo de 365 días, prorrogables por otros 180 días si se anticipa una posible recuperación durante ese período.

Durante la baja laboral, es crucial tomar medidas para reducir la tensión en la columna vertebral, como evitar levantar objetos pesados y permanecer sentado por largos períodos. Los tratamientos pueden incluir fisioterapia o medicamentos para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

En síntesis, trabajar con protusión discal puede ser viable, pero requiere un enfoque individualizado basado en la gravedad de la afección, adaptaciones en el lugar de trabajo, un tratamiento médico adecuado, y un fuerte énfasis en la prevención y el cuidado personal.

Paga por protusiones discales L4-L5 y L5-S1

En España, obtener una paga por protusiones discales L4-L5 y L5-S1 está vinculado a la incapacidad laboral que estas lesiones generen. Se clasifican en cuatro grados de incapacidad permanente:

  • Incapacidad permanente parcial: Afecta el rendimiento laboral en un 33% o más, pero no impide ejecutar tareas fundamentales. Se otorga una indemnización de 24 mensualidades de la base reguladora.
  • Incapacidad permanente total: Impide realizar tareas fundamentales de trabajar con protusión discal habituales, pero no otras profesiones. Se concede una pensión vitalicia del 55% de la base reguladora, aumentable al 75% si el trabajador tiene 55 años o más y enfrenta dificultades para emplearse.
  • Incapacidad permanente absoluta: Impide cualquier trabajo. Se otorga una pensión vitalicia del 100% de la base reguladora.
  • Gran invalidez: Además de impedir cualquier trabajo, requiere asistencia para actividades básicas diarias. Se concede una pensión vitalicia del 100% de la base reguladora más un complemento para gastos de asistencia.

¿Puedo conseguir una incapacidad permanente por protrusión discal?

Sí, es posible obtener una incapacidad permanente debido a una protrusión discal. Esta condición se considera cuando una enfermedad o problema de espalda resulta invalidante para el desempeño de un trabajo y se cumplen los requisitos de cotización necesarios.

Las hernias discales y patologías relacionadas son ejemplos de condiciones que pueden llevar a solicitar esta incapacidad. Estas enfermedades son degenerativas, empeorando con el tiempo, y pueden afectar distintas áreas de la columna, como la zona lumbar o cervical.

Para que se conceda la incapacidad, es crucial que la patología sea crónica y degenerativa, y que no existan tratamientos que ofrezcan una curación. Habitualmente, se requiere que el paciente haya recibido tratamiento médico sin perspectivas de mejora, limitándose a terapias paliativas para reducir el dolor o las limitaciones. En estos casos, los afectados suelen recurrir a la Unidad del Dolor.

Según el artículo 193 de la Ley General de la Seguridad Social, para acceder a la incapacidad permanente es necesario presentar reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y que disminuyan o anulen la capacidad laboral.

La incapacidad permanente no se reconoce por la enfermedad en sí, sino por cómo esta limita al trabajador. La jurisprudencia ha establecido que la valoración de la incapacidad debe centrarse en las limitaciones funcionales derivadas de la enfermedad.

En el caso de trabajadores con hernias discales, es común encontrar limitaciones en el trabajo, especialmente cuando se acompaña de radiculopatía (nervio pinzado), que suele ser consecuencia de una hernia discal. La radiculopatía severa, especialmente en trabajos de alta carga física, puede ser un motivo para conceder la incapacidad.

Ciertas profesiones con esfuerzos físicos continuos, como albañilería o trabajos de construcción, tienen un riesgo más alto de desarrollar estas patologías. Sin embargo, no están exentos otros profesionales con hábitos sedentarios y prolongadas horas frente al ordenador.

Para entender qué trabajos son considerados de alto esfuerzo físico por el INSS, se puede consultar su guía de valoración profesional.

La Ley General de la Seguridad Social en España establece que para obtener una incapacidad permanente, las reducciones anatómicas o funcionales del trabajador deben ser graves, objetivamente determinables, y previsiblemente definitivas. No es la enfermedad en sí, sino cómo afecta la capacidad laboral del individuo lo que determina la incapacidad. La jurisprudencia ha enfatizado la importancia de evaluar las limitaciones funcionales derivadas de los padecimientos del trabajador.

¿Se puede pedir paga por protusiones discales L4-L5 y L5-S1?

Solicitar una paga por protusiones discales L4-L5 y L5-S1 en España implica entender que esto se enmarca dentro de las pagas por incapacidad permanente, las cuales se dividen en cuatro grados (lo explicábamos unos párrafos más arriba). Cada una de estas categorías está definida por el grado de limitación en la actividad laboral que imponen las lesiones.

Una vez entendido esto, sí, se puede solicitar una paga por protrusiones discales L4-L5 y L5-S1 si la enfermedad nos limita lo suficiente como para que afecte en nuestra vida laboral en, al menos, el 33% (para reconocer una incapacidad permanente parcial).

¿Cómo se solicita una paga por protrusiones discales L4-L5 Y L5-S1?

Para iniciar el proceso, es necesario obtener un informe médico, solicitar baja médica por incapacidad temporal (si se está trabajando o cobrando el paro), y presentarla ante la entidad gestora. Si la baja médica se extiende más allá de 365 días sin iniciarse un expediente de incapacidad permanente, se puede solicitar una prórroga de hasta 180 días, y luego una prórroga extraordinaria por otros 180 días si es necesario.

El proceso también incluye la evaluación por un equipo médico, que puede determinar si la lesión es susceptible de mejora, empeoramiento, o si es definitiva. El Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) del INSS o de la mutua correspondiente determinará el grado de incapacidad permanente, el cual puede ser impugnado si el trabajador no está conforme.

Requisitos para solicitar paga por protrusión discal

Entre los requisitos para solicitar esta paga y no trabajar con protusión discal, se incluyen:

  • Estar afiliado y dado de alta en la Seguridad Social o en situación similar.
  • Tener un período mínimo de cotización (que varía según la edad y el tipo de incapacidad).
  • Tener un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33% en casos de incapacidad permanente parcial, o un grado de limitación funcional para el trabajo en casos de incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez.

La documentación necesaria incluye:

  • La solicitud oficial.
  • El DNI o documento equivalente.
  • Un informe médico actualizado con diagnóstico, tratamiento y pronóstico.
  • Un certificado de empresa con datos laborales.
  • La vida laboral actualizada.
  • Cualquier otro documento relevante para la valoración del grado de incapacidad permanente.

Jurisprudencia sobre trabajar con protusión discal

La jurisprudencia en España sobre trabajar con protusión discal muestra un enfoque individualizado, considerando las circunstancias únicas de cada caso. La incapacidad laboral depende de la gravedad de la lesión, la profesión del afectado, y las limitaciones funcionales resultantes. A continuación, presento una síntesis detallada de la jurisprudencia y legislación relevante en este ámbito:

  • TSJ de Cataluña (2006): Reconoció la incapacidad permanente total debido a hernias discales combinadas con otras patologías, considerando las exigencias físicas de la profesión de la afectada.
  • TSJ de Andalucía (2010): Elevó la incapacidad de total a absoluta en un caso donde las hernias discales afectaban múltiples tramos de la columna, lo que imposibilitaba trabajar con protusión discal.
  • TSJ de Castilla-La Mancha (2010): Declaró la incapacidad permanente total derivada de accidente laboral en un albañil, donde una hernia discal, agravada en el trabajo, limitaba significativamente su capacidad laboral.
  • Tribunal Supremo (2015): Reconoció la incapacidad permanente total derivada de accidente laboral para un encofrador, donde las lesiones discales se agravaron por un accidente laboral.
  • Reconocimiento de Accidentes Laborales y Enfermedades Preexistentes: Un caso notable en Bilbao destacó que una dolencia preexistente agravada en el trabajo puede ser considerada como accidente laboral. La jurisprudencia subraya que la agravación de una enfermedad preexistente por el trabajo puede calificar como contingencia profesional.

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